
Cristina en un día agitado, con nones de Eskenazi y Repsol
POR BAUTISTA CHACO DÍAZ
Cristina de Kirchner quiso traerse desde Madrid el anuncio y los detalles de un negocio aún no cerrado entre Repsol YPF y Petersen Thiele Cruz Inversiones.
El asunto terminó siendo la comidilla de la jornada, y no dejó bien parada a la presidenciable mujer del Presidente.
MADRID (Especial para Urgente24). La ocurrencia la deslizó Cristina de Kirchner en la mañana castellana, y como si fuese un hecho consumado: "El broche de oro de mi visita a España será el anuncio de la compra del 25% de YPF por capitales privados argentinos".
En sobremesa de periodistas transatlánticos bastante se especuló acerca de quién habrá sido el autor de una idea que, por estas horas, aqui se conoce como "la argentinada".
La coincidencia fue que el promotor de "la argentinada" fue el vocero presidencial Miguel Nuñez, hombre del cabotaje más ortodoxo, profundo desconocedor de las cuestiones financieras. "Tío, es más bruto que el embajador que enviasteis a la ONU, ese Jorge Argüello", dijo un columnista que vive entre Nueva York y Madrid.
Menuda sorpresa se llevó al conocer que, precisamente, Nuñez fue vocero de Argüello, y en esa condición se conoció con Cristina, quien, al igual que el ex socio político de Carlos Grosso, padece del infortunio de complejo de intelectual.
Bueno, en definitiva Cristina intentó llevarse por delante a los directivos de Repsol YPF explicándoles que ya lo tenía decidido, como si España fuese la Argentina. Joder.
Kirchner puede prepotear en semipúblico (o casiprivado) a la gerencia de Repsol YPF dentro de la Argentina, pero eso de venir a España a poner condiciones… Cristina comenzó mal y como Presidenta le puede ir peor.
En Repsol le explicaron que hay una ‘due dilligence’ en marcha, que es un contrato de confidencialidad que le debe permitir a las partes negociar con alguna posibilidad de éxito; luego, que son empresas con cotización bursátil y, entonces, por su condición de capital público, tienen limitaciones para difundir cualquier información que se considere perjudicial para el patrimonio de los accionistas.
Pero a Cristina esas cuestiones no le importaron. Ella quería llevarse un buen anuncio de España. Y sanseacabó. Al fin de cuentas, ¿para qué ella es casi Presidenta si no es para darse esos privilegios?
¿Por qué creerá ella que el ingeniero Enrique Eskenazi le dijo al diario argentino ‘La Nación’ que no habría novedades sobre la transacción hasta 2008?
Porque el futuro socio argentino de Repsol, con prudencia, intentó quitar a la negociación de la coyuntura informativa y permitirles a las partes negociar un acuerdo que, por ahora, aquí se comentó que se firmará en septiembre si es que a Eskenazi no le tiembla el pulso en una Argentina volátil, políticamente explosiva, tal como se la observa desde Europa.
Pero ahí estaba Cristina insistiendo con la necesidad de anunciar lo que aún no se firmó, y los términos de lo que todavía no se acordó en detalle.
Cristina, según cuentan por aqui aunque la gente de Repsol YPF lo niega a pies juntillas, probablemente porque temen el castigo divino con forma corpórea de pingüino humano, ella pretendía que el bueno de Antoni Brufau estuviese presente durante el anuncio. También Gerardo Díaz Ferrán, como líder del gremialismo empresario español, y con intereses en Aerolíneas Argentinas y Austral Líneas Aéreas.
Por cierto que todo esto es una tontería porque venir a España a difundir una renacionalización que para todos es a disgusto de los accionistas españoles, no se entiende el beneficio.
De la renacionalización petrolera a la destrucción de instalaciones pesqueras españolas en Puerto Deseado, Santa Cruz, delante de dos batallones de gendarmes que no recibieron órdenes de intervenir, hay un trecho relativamente breve.
Lo de Antoni Brufau presente en el anuncio fue demasiado para Repsol, dicen por aqui, aunque vale la pena reiterarlo, los de Repsol juran que es una versión infame escapada por vaya a saber quién (por cierto, las fuentes son múltiples y confirmadas). Los de Repsol le dijeron a la dama que nones, cojones.
Por lo tanto, no habrá broche de oro de regreso a la Argentina. Si ella quiere anunciarlo, tendrá que esperar un poco más, y platicar con don Enrique antes de descender en esta ciudad.